"La ciencia del Yoga no ofrece ninguna nueva religión, ofrece una metodología. A través de ella puedes entenderte mejor en todos tus niveles, incluyendo tu bienestar físico, tus acciones, tu proceso mental, emociones y deseos. Además comprenderás cómo te relacionas con el mundo. Esta ciencia crea un puente entre las condiciones internas y externas de la vida. El yoga es una forma de mejorarte a ti mismo, de entender tus estados internos". - Swami Rama

martes, 10 de octubre de 2017

ISHVARA PRANIDHANA por Yogacharya B.K.S. Iyengar

Es interesante observar el hecho de que, en el primer capítulo (Yoga Sutras), Patanjali conecta el yoga con bhakti marga y nos enseña a aquietar los movimientos de la consciencia con la entrega total a Dios.

Luego, al darse cuenta de que probablemente no todo el mundo alcanzaría directamente ese estado de entrega total, introdujo un método progresivo y dilatado en la forma del ashtanga yoga.

 Yogacharya Iyengar

"Samadhi-siddhir Ishvara-pranidhanat" - Y.S. II.45 
El sadhaka tiene la posibilidad de experimentar samadhi y alcanzar en él la perfección mediante el abandono y la entrega plena a Dios (Ishvara).
La progresión de los ajustes rítmicos secuenciales en el sadhana transforma la cualidad de los pancha bhutas del cuerpo, los sentidos, la mente y la inteligencia, y purifica cada envoltura para alcanzar así el cénit del refinamiento, un refinamiento tal que el cuerpo, la mente, la inteligencia y la consciencia se equiparan con la pureza y transparencia del diamante. No me cabe duda de que hay una íntima conexión entre las tres gradaciones que se describen en el capítulo II (tapas, svadhyaya e Ishvara pranidhana) y las transformaciones (parinama) que se producen en el sadhana.

"Etena bhuta-indiyesu dharma-lasana-avastha-parinama vyakhyatah" - Y.S. III.13 
Voy a explicar esto con más detalle. El estado de Ser permanece en la naturaleza tamásica (dharma), pero este estado tamásico de Ser se ha de orientar hacia el estado rajásico a fin de que el Ser tamásico se transforme en Devenir (lakshana). Para ello, es necesario cultivar y refinar todas las vestiduras del Sí-mismo. Después, este Devenir se transforma en el iluminativo estado sáttvico de Ser, que es el cénit supremo (avastha) del sadhana. Si el sadhaka es capaz de mantener este estado cenital, entregarse a Dios le resultará sencillo (Y.S. III.56). 
Esto es el shobhana kriya del sadhana krama.

Una práctica ferviente e ininterrumpida del sadhana permite que se produzca la transformación. El sadhana (tapas) se convierte así en el dharma del sadhaka; la transformación que lo lleva hacia el refinamiento se convierte en su lakshana, en forma de conocimiento de sí (svadhyaya), y de este modo alcanza el sublime estado de la consciencia con el Sí-mismo,el estado verdadero, o avastha. En él, la voz interior del sí-mismo sugiere la unión con Ishvara, que culmina en bhakti. Esta es la meta final del sadhana.

"Sattva-purusayoh suddhi-sumye kaivalyam iti"
- Y.S. III.56 
Cuando los elementos del cuerpo, de la mente y de la inteligencia se transforman, y se hallan ahora en el nivel de la inteligencia iluminativa de "el que ve", la diferencia entre kshetra (el campo) y kshetrajña (el amo del campo) se desvanece y solo brilla la percepción consciente (prajña). Esta es la perfección del sadhana
Esto es shamana kriya del sadhana krama.

El ashtanga yoga se considera un arte (kala), una ciencia (vijñana) y una filosofía (Vedanta o prajñana).
Patanjali cubre kala, el arte de vivir, con los principios de yama y niyama. En cuanto a las asanas, por un lado, se pueden considerar hasta cierto punto un arte, y, por otro, lo mismo que pranayama y pratyahara, actúan como ciencia experimental (vijñana). Por último, dharana, dhyana y samadhi, por su proximidad al Sí-mismo, son puramente experienciales (prajñana).

"Trayam ekatra samyamah" - Y.S. III.4
Patanjali designa conjuntamente a dharana, dhyana y samadhi, como un todo integral (samyama).

"Trayam-antar-angam purvebhyah" - Y.S. III.7
Dice que los tres últimos aspectos del yoga son antaranga en comparación con los cinco aspectos o pétalos anteriores. Tengo serias razones para pensar que asana, pranayama y pratyahara deben ser bahiranga samyama, puesto que, al referirse a antaranga samyama, Patanjali agrupa dharana, dhyana y samadhi como tres aspectos en uno. Y en cuanto a yama y niyama, dado que son principios universales para la vida, esta parte representa por tanto kala, el arte de llevar una vida digna.

Estas tres secciones del ashtanga yoga provocan en el sadhaka una transformación que le ayuda a darse cuenta del nivel de yaugika que ha alcanzado en su sadhana. Además, le ayudan a rememorar los estados de consciencia más nobles y sublimes.

"Nirmana-cittani asmita-matrat" - Y.S. IV.4
La consciencia construida (parinama citta o nirmita citta) surge de la esfera del hacedor del yo, ahamkara. Cuando esa consciencia generada o construida se transforma en el más puro estado de yoidad absoluta (aham-akara), esta nueva consciencia cultivada se define como asmita o sasmita (sa: auspicioso; asmita: sí-mismo; véase también Y.S. I.17). Esto es kutastha citta o nirmana citta transformándose en divya citta.

"Sruta-anumana-prajnabhyam anya-visaya vishesh-arthatvat" - YS. I.49
Cuando se alcanza este estado, se tiene acceso a un conocimiento y sabiduría directos, totalmente diferentes y superiores al conocimiento obtenido de los libros o por inferencia o testimonio (Y.S. I.7).

"Tasya-api nirodhe sarva-nirodhat nirbijah Samadhih" - Y.S. I.51
El sadhaka elimina así todas las experiencias y sensaciones que había tenido hasta el momento, al igual que se extingue la llama en el momento que la leña -su combustible- se retira del fuego. Experimenta entonces un estado sin semilla (nirbija samadhi), y el citta purificado se transforma en "el que ve".
Este es el aspecto antaratman del yoga, o el estadio último del sadhana, en el que todas las huellas e impresiones se han evaporado de la consciencia.

 Iyengar enseñando asana

Veamos ahora el versículo IX.26 de la Bhagavad Gita:
"patram pushpam phalam toyam yo me bhaktya prayacchati tad aham bhakty-upahritam ashnami prayatatmanah"
Este sloka es en apariencia muy simple. Dice: "A quienquiera que me ofrezca una hoja, una flor, un fruto o incluso agua con un amor devoto y el corazón puro, Yo lo acepto".
Estas palabras tienen relevancia para todos nosotros que, como sadhaka, somos bhaktas (devotos) del arte que hemos elegido.

Como bhakta del yoga, entiendo que el término patra, las hojas de un árbol, simboliza la mente (manas); pushpa, la flor, la inteligencia (buddhi); phala, el fruto, la consciencia (citta), y toya, el agua, el gusto o el sabor (rasa), que es ahamkara.
La última parte del versículo es muy importante para los sadhaka como nosotros, pues habla de una persona que ha eliminado completamente ahamkara de su consciencia (citta) y es por tanto impecable, sin mancha ni egoísmo, y con un corazón puro.

El dharma de citta es cintana. Cintana significa reflexionar sobre pensamientos objetivos, que pueden ser dolorosos o alegres.
Ofrecer una hoja, una flor, un fruto o agua con una disposición favorable de citta representa entregar a Dios, y Dios lo acepta con amor.
En este contexto, creo que las hojas representan la mente que oscila (como una hoja a meced del viento) a causa de las ondas de pensamiento, o bien sensuales, o bien espirituales. Si los pensamientos sensuales nos conducen a pensamientos negativos, los pensamientos espirituales nos conducen a pensamientos positivos. Las hojas se mueven según el viento; pero, a la vez, al moverse ayudan al árbol a absorber la energía que necesita para crecer sano.

La mayoría de los seres humanos no piensan en dar un giro a la mente alborotada y orientarla hacia una atención unidireccional y constructiva; sin embargo, es necesario cultivar la mente para hacerla impecable y desinteresada. Si la consciencia se recrea en los placeres sensuales (bhogartha), la vida acaba llenándose de aflicción, mientras que si, con la práctica yaugika, desviamos los pensamientos hacia la dicha eterna (apavargartha), la consciencia se transforma en un estado de sabiduría maduro, y es entonces una consciencia impecable.

Cuando logramos esto, la inteligencia florece como un árbol que da deliciosos frutos. Yo la llamo paripakva citta (consciencia plenamente madura).
Para desarrollar esta consciencia madura como fruto de jñana y karma, la mente (manas), la inteligencia (buddhi), la consciencia (citta) necesitan el agua, toyam, de ahamkara. Lo mismo que el agua corre río abajo, ahamkara (el hacedor del yo), que tiene su sede en el cerebro, debe extenderse y fluir hacia abajo a fin de nutrir la consciencia, cuya sede está en el área del corazón, haciendo así que rasa, el sabor, fluya humedeciendo citta con pensamientos de sabiduría espiritual.

Si las asanas o la respiración se ofrecen a Dios con esta mente limpia, con esta inteligencia desarrollada, un ahamkara extendido y difundido y una consciencia madura, el Señor acepta la alegría del sadhaka y participa de ella con amor. En este caso, el sadhaka no necesita ofrecer ni siquiera una hoja, una flor, un fruto o agua; basta con que, con la cabeza y el corazón puros e impecables, ofrezca un asana o una respiración.
Esto es algo que a ciertas personas, como los grandes Acharya del pasado, les ocurre relativamente pronto, pero es posible que nosotros no lo alcancemos en esta vida y necesitemos otras vidas para alcanzar ese estado.


Fuente: "El Corazón de los Yoga Sutras" B.K.S. Iyengar.

martes, 5 de septiembre de 2017

LOS SEIS NIVELES DEL KRIYA YOGA por Paramahamsa Hariharananda

"Una firme fe en Dios es el único rayo de esperanza que penetra la oscuridad del miedo y la ignorancia."- Rig Veda

 Paramahansa Hariharananda

Primer Kriya

En el primer Kriya, al activar el proceso de realización de Dios en la columna vertebral, puedes convertir tu mente ordinaria en conciencia superior y experimentar las tres cualidades divinas de luz interior, sonido y gozosa vibración. Al tocar el suelo con tu cabeza puedes magnetizar la columna y el lóbulo frontal del cerebro, y comienzas a experimentar la luz divina allí.

Observas el poder de Dios subiendo y bajando por el ascensor de siete pisos (los siete chakras principales en el cuerpo), dando poder a nuestro cerebro y Alma. Los primeros cinco pisos son el "reino del diablo", en donde deambulan la ignorancia humana y la maldad. Los pisos seis y siete son el reino de los cielos, en donde Dios está activándolo todo directamente. El primer Kriya atrae la kundalini shakti, que está inactiva, no evolucionada, el poder divino o del átomo, desde el centro coccígeo hasta la pituitaria y más arriba. El meditador puede sentir que cierta corriente divina y luz están subiendo y bajando por la columna.

Mahamudra (algunas posturas físicas) cultiva el cuerpo, y de ese modo recarga tus órganos vitales, cardíacos, gastrointestinales y otras funciones biológicas. Ésto te permite recoger la cosecha espiritual del cuerpo entero y Alma.

Cuando tu mente, intelecto, pensamiento y ego están calmados, entonces puedes oír el sonido divino, el habla invisible de Dios. A través de la práctica, puedes oír este sonido continuamente. Esto se llama anahata dhwani, o sonido divino ininterrumpido. En el primer Kriya el meditador puede alcanzar subhechha samadhi, o profundo deseo por la realización de Dios. Éste surge cuando obtienes una supra-sensación en el cuerpo y una gran calma.


Segundo Kriya

En el segundo Kriya aprendes a percibir las tres cualidades divinas en cada centro. Te das cuenta de que Dios está activando en todos tus cinco centros inferiores, y por lo tanto controlando el deseo de dinero, sexo, comida, emoción y creatividad. Mediante esta conciencia transformas tu ira, orgullo y crueldad en amor.

Gradualmente, a medida que el poder sube por la columna, en cada centro escuchas diferentes tipos de sonido divino. En la meditación puedes tener destellos de luz, vibración y los doce tipos de sonido divino viniendo desde el alto cielo, el vacío, y llenando todo el cerebro. Meditas en los 50 pétalos de loto en los seis chakras, debajo de la fontanela (sahasrara), numerados en 4, 6, 10, 12, 16 y 2. Estos pétalos son tu vida extrovertida. Del mismo modo, estudias las 50 partes del cuerpo y te vuelves consciente del deseo de Dios operando a través de ellas. (Todo esto es hecho para permitirte experimentar divinidad en cada átomo de tu cuerpo).

Cuando estés ocupado en la vida práctica, como al hacer tu trabajo, sentirás entonces que Dios está funcionando a través de un centro determinado. Si surge algún pensamiento o tendencia negativos, serás capaz de eliminar esa negatividad. El samadhi del segundo Kriya se llama vicharani samadhi. Esto significa que el poder de Dios está vagando de un centro a otro dentro de tu cuerpo y en todos tus órganos vitales y partes del cuerpo.


Tercer Kriya 

La práctica de este Kriya es dentro del cráneo, en el tercer circuito. El cráneo es el reino divino. Tu verdadero ser está escondido dentro de la pituitaria, experimentando constantemente el poder de Dios como el alma que mora en tu cuerpo.

Durante la meditación, la única percepción es la de las tres cualidades divinas girando dentro del cráneo. El devoto siente como si su Alma estuviera separada del cuerpo y estuviera flotando en un vacío. En este nivel el meditador siente que el Alma es omnipresente y que sube hacia el alto cielo. Ves el mundo entero dentro de tu cráneo. En tu coronilla, mil pétalos de luz giran dentro de tu cerebro e iluminan tu Alma.

Cualquier cosa que hagas, incluso al estar ocupado en actividades mundanas, sentirás como si cierto poder superior estuviera actuando a través de ti. Sin embargo, permanecerás desapegado y serás capaz de evitar toda negatividad que se presente. El samadhi del tercer Kriya es tonumanasa samadhi. Esto significa que la mente no está vagando en el sentido biológico; ésta ha alcanzado el nivel introvertido, en el que la mente ordinaria ha sido transformada en conocimiento. Aún se mueve, pero sólo en el sentido filosófico, ya que percibe conciencia de Dios incluso mientras permanece en el mundo.


Cuarto Kriya 

Al practicar el cuarto Kriya experimentas cierto movimiento especial del alma dentro de la frente, puente troncoencefálico, tálamo, hipotálamo, glándula pineal, enfrente de la pituitaria y en el cerebro medio. Experimentas que la luz está girando a tu alrededor desde los altos cielos hasta la tierra. Este cuarto nivel se llama asamshakti samadhi. Esto significa que estás vagando libremente en la supraconciencia y percibes la presencia viviente de Dios en todo tu cuerpo.

Ves al Ser como una deidad que experimenta iluminación divina y la sensación de Dios. Puedes ver miles de chispas y destellos, incluso con tus ojos abiertos, que iluminan tu mundo interior. También puedes ver, literalmente, una super luz por encima de la coronilla, iluminando el universo entero. En tu cuerpo puedes ver siete tipos de luz, dos fuegos en cada uno de tus siete centros, uno ascendiendo y otro descendiendo. Puedes ver estas luces tanto dentro como fuera de tu cuerpo. El cuerpo del gurú aparecerá oscuro, con iluminación a todo su alrededor.


Quinto Kriya

En el quinto Kriya el devoto experimenta principalmente una sensación divina en el cerebelo. Estás acercándote gradualmente a la glándula pineal y haciendo tu mayor esfuerzo por entrar en ella. Así como los rayos caen, acompañados de truenos y lluvia, así también las chispas vuelan hacia arriba desde tu cóxis para iluminar tu mundo entero con poderoso sonido, luz y vibración. Agua (lágrimas) vendrán, como una expresión de tu profundo amor por Dios. No puedes dejar de llorar, porque estás en la presencia viviente de Dios.

Este quinto nivel de samadhi se llama sattapatti samadhi. Satta significa alma. Patti significa apareciendo. El alma está apareciendo y tratando de ingresar en la glándula pineal. Eso significa que estás cerca del nirvikalpa samadhi.

Mediante la práctica del quinto Kriya puedes alcanzar también el sexto nivel de samadhi, llamado padartha bhabini samadhi. Eso significa que estás casi fundido en la sabiduría. En este nivel no tienes conciencia del universo. Sientes que la puerta de Dios está parcialmente abierta, pero aún no puedes entrar. A través de tu meditación estás viendo el poder de Dios en cada ser humano y en todas las plantas, animales, árboles -en los cinco elementos densos subyacentes en toda existencia física. Estás absorto y fundido en Dios, en elevada conciencia cósmica.


Sexto Kriya

El sexto Kriya es el reino divino. Obtienes constante conciencia de Dios. No tienes conciencia del mundo; todo pertenece a Dios. Estás viviendo en la sabiduría. Esto significa que no estás percibiendo el mundo, sino que sólo conoces la verdad. No tienes cerebro del mundo. Eres uno con el Todopoderoso.

Estás viviendo tu vida diaria, pero estás permaneciendo siempre junto a la puerta de Dios. En cualquier momento puedes entrar en nirvikalpa samadhi, el séptimo nivel de samadhi. Esto significa que estás en el mundo y no estás en el mundo. Puedes entrar a voluntad en el estado sin respiración y sin pulso. Este estado introvertido es también conocido como turiya samadhi, que significa fundirse en Dios. En este estado, no hay dolor, físico o psicológico, porque no hay separación entre tu alma y Dios.

En tu vida diaria, ves a Dios en los tres cuerpos -físico, astral y causal- y obtienes la purificación de cada uno. Sientes que eres el hijo de Dios, el hijo del Único Padre Celestial. Estás obteniendo constantemente el verdadero amor que proviene de conocer y experimentar que Dios está dentro de ti, dentro de todo tu sistema. Así que Dios está siempre muy cerca y a todo tu alrededor.

Por lo tanto, el sexto Kriya brinda completa realización de Dios, liberación constante y desarrollo integral de cuerpo, mente y espíritu.



Los primeros seis niveles de samadhi son conocidos colectivamente como savikalpa samadhi. Tu conciencia está permaneciendo en el mundo, pero estás desapegado en cada centro, en donde tu alma está en Dios. A través de las técnicas del tercer, cuarto y quinto Kriyas, desarrollas un amor por Dios que es intoxicante, de la manera en que un esposo recién casado ama a su esposa, un ávaro ama su dinero, o un borracho ama el alcohol. Estás explorando cómo tus tres cuerpos funcionan en este limitado cuerpo humano y aún así percibes tu amor por Dios en el mundo exterior.

En el sexto Kriya y séptimo samadhi, vas más allá de éstos y te fundes con el infinito.


Fuente: extracto de artículo original de Paramahansa Hariharananda, publicado en español por Kriya Yoga Argentina.

lunes, 4 de septiembre de 2017

LOS YOGA SUTRAS DE PATANJALI EN ESTILO NARRATIVO por Swami Jnaneshvara Bharati - parte 2

Capítulo 3: Experiencias (Vibhuti Pada) 

Dharana, Dhyana & Samadhi, 6, 7 y 8 de los 8 peldaños (3.1 -3.3) 
Concentración (dharana) es el proceso de mantener o fijar la atención mental en un objeto o lugar, siendo el sexto de los ocho pasos. La mantención continua sobre ese punto único de enfoque o su flujo ininterrumpido se llama absorción en meditación (dhyana), y es el séptimo de los ocho pasos. Cuando sólo la esencia de ese objeto, lugar o punto se destaca en la mente, como desprovista incluso de su propia forma, tal estado de absorción profunda se llama concentración profunda o samadhi, el octavo paso. 

Samyama es la herramienta más refinada (3.4 -3.6) 
Cuando los tres procesos de dharana, dhyana y samadhi se dan juntos en relación al mismo objeto, lugar o punto, a eso se le llama samyama. Cuando ese proceso triple de samyama se domina, la luz del conocimiento, el insight trascendental o la consciencia superior (prajna) amanece, ilumina, destella o se hace visible. Este proceso triple de samyama se va aplicando gradualmente a planos, estados o etapas de la práctica cada vez más sutiles. 

Lo interno se aprecia como externo (3.7 -3.8) 
Estas tres prácticas de concentración (dharana), meditación (dhyana) y samadhi son más íntimas o internas que las cinco prácticas previas. Sin embargo son externas y no íntimas comparadas con nirbija samadhi, que es samadhi sin objeto, sin ni siquiera un objeto semilla en el cual concentrarse. 

Observar las transiciones sutiles (3.9 -3.16) 
Ese elevado nivel de maestría llamado nirodhah-parinamah sucede en el momento en que se da una convergencia entre la tendencia de las impresiones profundas a emerger, su tendencia a remitir, y la atención del campo mental propiamente tal. El flujo continuo de este estado (nirodhah-parinamah) sigue gracias a la creación de impresiones profundas (samskaras) al hacer la práctica. La maestría llamada samadhi-parinamah es la transición gracias a la cual la tendencia a focalizarse en múltiples direcciones decrece, para dar lugar a la tendencia a la concentración en un solo sentido. La maestría llamada ekagrata-parinamah es la transición en la que la misma focalización en un solo sentido aparece y declina secuencialmente. 

Estos tres procesos de transición también explican las tres transformaciones relativas a la forma, tiempo y características, y cómo éstas se relacionan a los elementos materiales y a los sentidos. Existe un existencia o sustrato indescriptible, no manifiesto, que es común o está contenido dentro de todas las otras formas o cualidades. El cambio en la secuencia de las características es lo que causa las diferentes apariencias en los resultados, consecuencias o efectos. Por medio de samyama en los cambios de forma, tiempo y características se consigue el conocimiento del pasado y el futuro. 

Experiencias provenientes de Samyama (3.17 -3.37) 
El nombre asociado a un objeto, el objeto mismo que ese nombre representa y la existencia conceptual del objeto, en general se interrelacionan o entremezclan entre sí. Haciendo samyama respecto a la distinción entre estos tres, se conoce el significado de los sonidos emitidos por todos los seres. 

Por medio de la percepción directa de las impresiones latentes (samskaras) se accede al conocimiento de las encarnaciones previas. 

A través de samyama en relación a las nociones o ideas que se nos transmiten se desarrolla el conocimiento de la mente de otro. Pero el trasfondo o fuente de ese conocimiento (de la mente de otras personas, en 3.19) no es percibido o queda fuera del alcance. 

Cuando se hace samyama respecto a la forma de nuestro cuerpo físico se suspende la iluminación o las características visuales del mismo, y éste se vuelve invisible a otros. Y tal como se describe en relación a la visión (3.21), es posible interrumpir la capacidad del cuerpo de ser escuchado, tocado, gustado u olido. 

El karma es de dos clases, uno se manifiesta rápido y el otro lentamente. Por medio de samyama en esos karmas viene el conocimiento anticipado del momento de la muerte. Practicar samyama sobre la amabilidad o simpatía (y las otras actitudes de 1.33) acarrea una gran fuerza en relación a esa actitud. Si se practica samyama sobre la fuerza de los elefantes se adquiere una fuerza similar. 

Dirigiendo la luz interna proveniente de la percepción sensorial superior es factible obtener conocimiento de los objetos sutiles, de aquellos que están ocultos a la vista y de los que están muy lejos. 

Con samyama en el sol interno se puede tener el conocimiento de muchos reinos sutiles. 

Con samyama en la luna se puede acceder al conocimiento de la configuración de las estrellas internas. 

Con samyama en la estrella polar se puede conseguir el conocimiento del movimiento de esas estrellas. 

Con samyama en el centro del ombligo se puede tener conocimiento de la disposición de los sistemas del cuerpo. 

Con samyama en el hueco de la garganta se acaba el hambre y la sed. 

Con samyama en el canal (energético) de la tortuga, bajo el hueco de la garganta, se adquiere estabilidad. 

Con samyama en la luz coronal, en la cabeza, se puede ver a los siddhas, los maestros. 
O, por medio de la luz intuitiva del conocimiento superior, se puede conocer cualquier cosa. 

Practicando samyama en el corazón se accede al conocimiento de la mente. 

Las experiencias se producen a partir de una idea que se presenta, sólo cuando se combina el aspecto mental más sutil (sattva) con la consciencia pura (purusha), que en realidad son bastante diferentes. Samyama en la consciencia pura, distinta del aspecto mental más sutil, revela el conocimiento de esa consciencia pura. De la luz del elevado conocimiento de esa consciencia pura o purusha (3.36) surgen la audición, el tacto, la visión, el gusto y el olfato superiores, trascendentales o divinos. 

¿Qué hacer con las experiencias? (3.38) 
Todas estas experiencias provenientes de samyama son un obstáculo para samadhi, pero parecen logros o poderes a la mente mundana o que tiende hacia lo externo. 

Más sobre Samyama (3.39- 3.49) 
Cuando las causas de la esclavitud y el apego se debilitan o se sueltan, y usando del conocimiento de cómo avanzar por los pasadizos de la mente, se obtiene la capacidad de entrar en otro cuerpo. 

Con la maestría sobre udana, el prana vayu que fluye hacia arriba, deja de haber contacto con el barro, el agua, las espinas y otros objetos similares, cuya consecuencia es la elevación o levitación del cuerpo. 

Con la maestría sobre samana, el prana que fluye en el área del ombligo, se produce una brillantez, resplandor o fuego. 

Con samyama sobre la relación entre el espacio y la capacidad de escuchar se consigue el poder divino de escuchar. 

Con samyama en la relación entre el cuerpo y el espacio (akasha) y por concentración en la levedad del algodón, puede uno ser capaz de movilizarse en el espacio. 

Cuando los patrones de pensamiento sin forma de la mente se proyectan fuera del cuerpo, a eso se le llama maha-videha, un gran desencarnado. Haciendo samyama en esa proyección externa se remueve el velo que cubre la luz espiritual. 

Haciendo samyama en las cinco formas de los elementos (bhutas) que son la forma densa, la esencia, la sutileza, la interconectividad y su propósito, se logra la maestría sobre esos bhutas. A través de la maestría sobre los elementos se consigue la capacidad de hacer el cuerpo anatómicamente pequeño, perfecto e indestructible en sus características o componentes, y también otros poderes. Esta perfección del cuerpo incluye belleza, gracia, fuerza y una inquebrantable dureza para recibir golpes. Con samyama en el proceso de percepción y acción, la esencia, la individualidad, la conectividad, y el propósito de los sentidos y las acciones se accede a la maestría sobre dichos sentidos y acciones (indriyas). A través de esa maestría sobre los sentidos y las acciones (indriyas) se consigue rapidez mental, percepción con los instrumentos físicos de percepción y maestría sobre la causa primordial de la que toda manifestación emerge. 

La renunciación que lleva a la liberación (3.50 -3.52) 
Quien conoce perfectamente la distinción entre el aspecto más puro de la mente y la consciencia propiamente tal adquiere supremacía sobre todas las formas o estados de existencia, como también sobre todas las formas de conocimiento. Con no-apego o ausencia de deseo incluso respecto a dicha supremacía sobre las formas, estados de existencia y la omnisciencia (3.50), las semillas que son la raíz de esa esclavitud se destruyen y se logra la liberación total. 

Cuando uno es invitado por seres celestiales, no debería permitirse nada que haga que la mente acepte la oferta o esboce una sonrisa de orgullo por la invitación, porque dejar que esos pensamientos surjan puede crear de nuevo la posibilidad de repetir palabras y acciones indeseables. 

Discriminación superior a través de Samyama (3.53 -3.56) 
La práctica de samyama en relación a los momentos en el tiempo y su sucesión acarrea el conocimiento superior proveniente de la discriminación. Desde ese conocimiento discriminativo (3.53) uno puede darse cuenta de la diferencia o distinción entre dos objetos similares, que normalmente no es posible distinguir según categoría, características o posición en el espacio. Ese conocimiento superior es intuitivo y trascendente, y nace de la discriminación; incluye todos los objetos dentro de su campo, todas las condiciones relacionadas a esos objetos, y trasciende cualquier sucesión. Cuando se logra la igualdad entre el más puro aspecto del buddhi sátvico y la consciencia pura de purusha, se produce la liberación absoluta, ese es el final. 

Kriya Yoga - Ashtanga Yoga

Capítulo 4: Libertad Absoluta (Kaivalya Pada) 

Maneras de conseguir experiencias (4.1 -4.3) 
Los logros sutiles se traen al nacer o se consiguen por medio de hierbas, mantra, austeridad o concentración. La transición o transformación en otra forma o tipo de nacimiento ocurre gracias a un rellenado de su propia naturaleza. Causas o acciones casuales, fortuitas, no llevan a generar logros o realización, lo que se consigue más bien removiendo los obstáculos, de modo similar a cuando un agricultor retira una barrera (esclusa), lo que permitirá el regadío de su campo naturalmente. 

Uso avanzado de la mente (4.4 -4.6) 
Los campos mentales que van emergiendo brotan desde la individualidad del Yo (asmita). Si bien las actividades de los campos mentales emergentes pueden ser diversas, la mente única es la que dirige toda esa diversidad. De todos estos campos mentales, el que nace de la meditación está libre de cualquier impresión latente que pudiera producir karma. 

Acciones y Karma (4.7 -4.8) 
Las acciones de los yoguis no son ni blanco ni negro, mientras que las de otros son de tres clases. Estas acciones de tres tipos dan como resultado impresiones latentes (vasanas), que posteriormente emergerán dando frutos, directamente correspondientes a esas impresiones. 

Impresiones subconscientes (4.9 -4.12) 
Dado que los recuerdos (smriti) y los patrones de hábitos profundos (samskaras) son iguales en apariencia, existe una ininterrumpida continuidad en la manifestación de éstos, a pesar de que puede haber un intervalo en la ubicación, tiempo y estado de vida. No hay un comienzo en el proceso de estos patrones de hábitos profundos (samskaras) debido a la naturaleza eterna de la voluntad de vivir. Como las impresiones (4.10) se mantienen unidas por causa, motivo, sustrato y objeto, estos cuatro últimos desaparecen cuando las impresiones profundas lo hacen. El pasado y el futuro existen en la realidad presente, y aparecen como diferentes debido a tener diferentes características o formas. 

Los objetos y las 3 gunas (4.13 -4.14) 
Ya sea que estas características o formas siempre presentes sean manifiestas o sutiles, ellas están compuestas de los elementos primarios llamados las gunas, que son tres. Las características de un objeto dan la apariencia de una unidad, al manifestarse de modo uniforme a partir de los elementos subyacentes. 

La mente percibe los objetos (4.15 -4.17) 
Aunque los mismos objetos pueden ser percibidos por diferentes mentes, ellos se perciben de distintas formas porque esas mentes se manifiestan diferentemente. Sin embargo, el objeto mismo no depende de mente alguna, porque si así fuera, ¿qué le pasaría al objeto cuando no estuviera siendo experimentado por esa mente? Los objetos se conocen o no de acuerdo a la manera en que los coloridos de ese objeto inciden en los coloridos de la mente que los observa. 

Iluminación de la mente (4.18 -4.21) 
La consciencia pura siempre conoce las actividades de la mente, ya que es superior a, soporte de, y la que domina a esta última. Esta mente no es iluminada en sí misma, dado que es el objeto de conocimiento y percepción de la consciencia pura. Ni pueden la mente y el proceso de iluminación conocerse simultáneamente. Si una mente fuera iluminada por otra, que hiciera las veces de maestra, entonces habría una interminable y absurda progresión de cogniciones y también de confusión. 

Buddhi y liberación (4.22 -4.26) 
Cuando la consciencia inalterable parece adoptar la forma del aspecto más sutil de la mente (4.18), entonces es posible tener la experiencia del propio proceso de cognición. Por tanto, el campo mental que está coloreado por el que ve como por lo visto, tiene el potencial de percibir cualquier objeto y todos ellos. Ese campo mental, aunque está lleno de incontables impresiones, existe para beneficio de otra consciencia que observa, ya que el campo mental opera sólo en combinación con esas impresiones. Para alguien que ha experimentado la diferencia entre el que ve y la mente más sutil, las identidades falsas e incluso la curiosidad respecto a la naturaleza del propio ser se acaban. Entonces la mente se torna hacia la discriminación más elevada y gravita hacia la absoluta liberación entre el que ve y lo visto. 

Brechas en la iluminación (4.27 -4.28) 
Cuando se producen brechas o interrupciones en esa elevada discriminación, otras impresiones emergen desde el inconsciente profundo. La remoción de esos patrones de pensamiento interferentes se realiza a través de los mismos medios con los cuales se removieron los coloridos inicialmente. 

Iluminación permanente (4.29 -4.30) 
Cuando yo no existe ningún interés, ni siquiera en la omnisciencia, esa discriminación permite el samadhi, que trae una abundancia de virtudes, tal como las nubes traen lluvia. Después de ese dharma-meghah-samadhi, los coloridos de los kleshas y los karmas son removidos. 

Queda casi nada por conocer (4.31) 
Entonces, al eliminar esos velos de imperfección, se hace presente la experiencia del infinito, y la realización de que queda casi nada por conocer. 

Las gunas después de la liberación (4.32 -4.34) 
También como producto de ese dharma-meghah-samadhi (4.29), los tres elementos primarios o gunas (4.13 -4.14) habrán cumplido su propósito, y dejando de experimentar su sucesiva transformación retornan de vuelta a su esencia. El proceso secuencial de momentos e impresiones equivale a los momentos de tiempo, lo cual se comprende en el punto final de la secuencia. Cuando esos elementos primarios involucionan o se resuelven, regresando a aquello de lo cual emergieron originalmente, ocurre la liberación, y el poder de la consciencia pura se establece en su verdadera naturaleza.


Fuente: texto original de Swami Jnaneshvara Bharati. Traducción al español de Zulema Higueras.
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